De Egipto a la Edad Moderna

De Egipto a la Edad Moderna

La profesión de peluquería se remonta al antiguo Egipto, donde los peluqueros decoraban sus cajas donde mantenían sus herramientas como: tijeras, lociones y otros materiales de belleza e higiene. En la antigua Grecia y Roma, los hombres ricos tenían algunos criados como peluqueros personales, además de ocuparlos para teñirles el cabello y afeitar sus barbas. Cuando la moda de conservar la barba llegó a Grecia, empezaron a abrirse peluquerías.

Ya en el año 296 A.C., las peluquerías eran comunes. Los romanos eran muy singulares en cuanto a su apariencia y llamaron a sus peluquerías “Tonstinae”. Estas peluquerías también ofrecían aplicación de cera, manicura y pedicura.

La influencia de la iglesia La demanda de cuidado del cabello aumentó a partir de 1092, cuando se pidió a los clérigos católicos romanos que eliminaran el vello facial. El siglo 18 fue todo acerca de pelucas y en consecuencia los peluqueros se convirtieron más bien en fabricantes de pelucas.

A finales del siglo XIX, las pelucas ya no estaban en uso y los salones ganaron la reputación de ser un mal lugar. En los años 1600, en Europa algunos hombres empezaron a arreglar el cabello de las mujeres. Uno de los peluqueros más populares de la época era Champagne, que abrió su peluquería en París y atendió a las mujeres parisinas ricas hasta su muerte en 1658.

La transición de las peluquerías a salas de belleza en todo el mundo ocurrió a finales del siglo 18. Pero las mujeres aún no asistían a ellos y preferían seguir atendiendo su cabello con sus sirvientes. Así que lo salones empezaron a hacer un uso agresivo de la publicidad para intentar sacar a las mujeres de sus hogares. Fue para esta época que una visionaria emprendedora de nombre Martha Matilda Harper abrió el primer salón público llamado “The Harper Hair Parlor”. Ella inventó la silla de reclinar del salón, pero nunca patentó su invención.

También tuvo la magnífica idea de fundar escuelas de entrenamiento y las mejores estudiantes eran empleadas en su salón. Para los años 20 del siglo pasado ya habían abierto más de 25 mil salones para cabello en los EE.UU. Las máquinas secadoras de pelo, y el cambio de color y tratamientos del cabello eran muy populares ya para ese entonces.

Los años dorados En los años 40, la laca para el cabello, relajantes y otros productos de peinado reinaban en los salones de belleza. El término “salón” reemplazó oficialmente al de “beauty parlor”. Pronto, hombres y mujeres comenzaron a frecuentar el mismo salón y así nació el salón unisex moderno.

Los años 70 se consideran como la edad de oro del salón de belleza. Una edad de oro que no termina y más bien parece acrecentarse con el pasar de los años, los avances en la ciencia de la cosmética y las tendencias sociales que dan enorme importancia a la vanidad en nuestros tiempos.

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